EL APAGÓN DE MINCHO

La calle del Hipódromo estaba alborozada, era 31 de diciembre del año 1976 y el jolgorio de la fiesta de año nuevo se ponía de manifiesto en los diferentes hogares de las familias acantonanas en el sector. Como los Delapuente, Carmen Cure, Los Comas, Primo Corsi, Los Uribe Fuentes, Nery Rico, Alarcón Campillo, Los Blanco Del Castillo, MINCHO Comas,  lotero de oficio que bailaba la gigantona y  que en ése entonces vivía en la antigua casa de Cosme Gutiérrez. Félix Campo Cardona, Rita Berrio, Los Carcamo Barrios, Los Berrio, Los Luna, La familia López Ordosgoitia, Ludy Comas, Cleto Moreno, los Alarcón Campo y el reconocido clan Arrieta Hernández, sin dejar de mencionar a los Ricaurte. Cuyo cabeza de familia, el propio Camilo, reconocido en el mundo del espectáculo como Kamilor o Milorka, se enchapetaba desde bien temprano con música de la Sonora Matancera 
Pululaba el olor a comida y a bebidas embriagantes, por todos los rincones. La muchachera, como decía en vida la Señora  Cecilia Cáez, enrremolinada se  paseaba de un lado a otro, luciendo su mecha decembrina comprada antes que apareciera Jóvenes Caribú- donde: Maruja Cabrera, Marinela Zea, Zoila Pérez, Almacén El Sobrino, Peñaber, El Almacén El Poderoso, Sixta Tulia Acevedo, Eduardo Sauda, o en  casos excepcionales  mandadas a confeccionar a  donde las hermanas Salas en pleno corazón de la calle Santa Lucía, la señora Irma Larios, la aguja de oro del barrio Olaya, Josefina Atencio, nuestra modista de cabecera. Y en materia de ropa varonil, estaban: la Sastrería Salazar, Argemiro Garrido, Fernando Del Castillo y el díscolo Capriles, que en par patadas te confeccionaba  un pantalón acampanado con machetes a los lados y fino blisado en tela de gabardina.
El punto de reunión de todos nosotros, después de recorrer la cuadra simulando estar chapeto con una botella de vino Moscatel encaletada en el bolsillo trasero del pantalón, era la esquina de la residencia de los Blancos. Ya que minutos previos a la despedida del año viejo, el finado galeno Miguel Eduardo Blanco Porras con la participación de sus hijos y sobrinos, sin escatimar gastos, reventaba una variedad de juegos pirotécnicos entre los que destacaban los volcanes, mariposas, torpedos, bengalas, cohetes y traqui traqui. Luego venía la tanda de disparos al aire, a través de una escopeta de cacería de dos cañones cuyo estruendo era ensordecedor.
Estando en esa actividad, ése año Félix Eduardo Del Castillo Campo, el popular Yesmín, quien estaba presente disfrutando la parranda de la Noche de San Valentín al lado de Miguelito y Alfonso Blanco qepd, Hernán Berrio, Ricardo Berrio qepd, Gerardo López qepd, Kike Padrón, el Loco Carballo y Pedro Tutineca Montoya. Se le dió por hacerse de la escopeta y disparar al firmamento. La primera detonación fue perfecta, pero cuando realizó el segundo pretinazo, el pulso por efecto del licor le falló, y el tiro atinó a pegar en el cable eléctrico que servía de acometida hacia la casa de MINCHO, quien vivía enfrente y que junto a sus familiares, estaba aplañoñado en la terraza del inmueble disfrutando del tropelín. La oscurana fue total y sólo se vislumbraba en la penumbra, los ojos saltones del veterano lotero, que iracundo maldecía la cagada ocasionada por el hijo de la finada Victoria. Para colmo de males, la cuadrilla de reparación encabezada por Chico Díaz, estaba fuera de servicio y al pobre MINCHO le tocó recibir el año nuevo en medio de un fortuito apagón. 

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