ENTRE VELAS Y VELITAS
Escuchando la música a lo lejos y sentado en la terraza de la casa, se va sintiendo el ambiente festivo que por esta época del año todo lo cambia, el radiante sol, el azul del cielo, hasta el semblante y el ánimo de las personas, que en sus casas adornadas con guirnaldas y luces de colores, embellecen el ambiente.
Cae la tarde y cada casa, calle y barrio se iluminan con faroles, velas y velitas.
Es el día 7 de diciembre, dia de las velitas...cuando comienza el mes de la navidad.
Se viene a la memoria, todos esos días de las velitas, más de 50 y tantos, donde se repitió año tras año el mismo protocolo, de hermosos momentos vividos y que aún se viven con cada generación que va llegando, con cada niño que va naciendo.
Cada generación con su moda, su música, con los nuevos componentes que nos trae el día a día...y cada grupo generaciónal repitiendo sus mismas historias y cuentos vívidos, lo que ayuda a los nuevos niños a ir formando su propia historia...
Las velitas, han resistido el embate electrónico, no ha habido bombilla, led, plasma, o cualquier invento que las pueda reemplazar; porque un farol protegiendo la luz de la velita, de la ventolera que por estos dias nos acompaña, es el farol que va alumbrando el camino para que cada paso que ese niño dá, sea firme y seguro, así se irá cimentando el apego por la tradición y el recorrido de este mes de navidad: las velitas, la novena, niño Dios, año nuevo y el dia de reyes.
Es un espacio en el año, propicio para el reconcilio, las manifestaciones de aprecio, el reencuentro con familiares y amigos, espacio para recargar energías e iniciar con ánimo y alegría el nuevo año.
...feliz navidad y feliz año nuevo...
* DAVID FONTALVO BAQUERO
Nació en Sincelejo, Sucre, Colombia. Ingeniero civil. Es un apasionado por la poesía y se ha dedicado a cultivarla: para rendir un homenaje al amor, a la naturaleza y a la vida integral; inspirándose en lo circundante y en las vivencias, y apelando a la imaginación y a la memoria, en aras de sembrar algunas semillas que coadyuven a la consecución de un mundo mejor.
Nació en Sincelejo, Sucre, Colombia. Ingeniero civil. Es un apasionado por la poesía y se ha dedicado a cultivarla: para rendir un homenaje al amor, a la naturaleza y a la vida integral; inspirándose en lo circundante y en las vivencias, y apelando a la imaginación y a la memoria, en aras de sembrar algunas semillas que coadyuven a la consecución de un mundo mejor.


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